La capa, como prenda de vestir, tiene un origen muy antiguo y una evolución fascinante a lo largo de la historia. Durante los siglos XVI y XVII, la capa se volvió más ornamental. En las cortes europeas, nobles y reyes la lucían adornada con bordados, forros de seda o pieles finas, surgiendo múltiples variantes. Tanto capas como mitones aparecen representados en obras de arte de distintas épocas.
Los mitones, accesorio elegante y femenino, formaban parte esencial de la etiqueta. Se pueden ver en numerosos retratos, elaborados en encaje, tul o lino fino, de distintos largos. La gama de colores de los ricos tejidos presentes en los retratos de María Amalia de Sajonia, Isabel de Valois, Isabel de Farnesio y Luisa Isabel de Orleans inspiran esta colección de punto que une arte, impacto social y compromiso.
Producida en algodón cachemire, esta colección ha sido elaborada por Mutitaa, un proyecto social que ofrece oportunidades de formación, empleo de calidad y un entorno inclusivo a personas con discapacidad y/o en riesgo de exclusión social en Battambang, Camboya.
Cada prenda refleja el trabajo y la dedicación de personas que, gracias a Mutitaa, fortalecen su autonomía y forman parte de un proyecto responsable e inclusivo. Detrás de cada una de las prendas confeccionadas, hay una historia de superación.